El valor del conocimiento
La ignorancia es el peor de todos los males, la madre del miedo en los seres humanos que temen a lo desconocido. La ignorancia ha llevado a juzgar antes de conocer, ha llevado a menospreciar antes de saber, y ha cometido la mayoría de injusticias de nuestro planeta. El conocimiento es el valor que combate la ignorancia, es importante estar dispuesto a aprender y nunca sostenerse sobre unas ideas rígidas puesto luego puede que descubras que has estado equivocado y lo más importante, el reconocer que uno se ha equivocado. Es el gran paso para hallar la verdad.
Si no conocemos, no sabemos, no podemos juzgar, no podemos actuar. Porque curioso es el hombre, que tan poderosa dijo que fue Europa, que destruyó por el mundo como lobos todo aquello que no era a su semejanza, todo aquello desconocido o extraño. Aquello difícil de entender dijeron que fue obra de un ser maligno, perdiéndose así cosas tan valiosas que no podremos observar jamás.
La ignorancia está extendida en la sociedad, la importancia del conocimiento se remarca cada día. Contrastar, ser crítico y informarse, son esenciales para ser libres y poder hallar la verdad.
La crisis del conocimiento
A principios del siglo XXI, la sociedad se autodenomina como sociedad del conocimiento. Pero en realidad es un momento de la historia donde el conocimiento se encuentra en crisis. Se confunden destreza, conocimiento y saber. Se confunde astucia con inteligencia, la filosofía queda relegada a un plano invisible para la mayoría.
Se ha disipado el pudor a mostrar en público la propia ignorancia, e incluso con frecuencia se exhibe con orgullo, como un aditivo más de una personalidad apta para gozar al máximo del hedonismo y la inmediatez que proporciona un consumismo desenfrenado.
Ser ignorante no es incompatible, ni mucho menos, con tener dinero o glamour. Más bien al contrario, nos puede proporcionar una pátina de simpatía altamente empática a ojos de los demás. Cualquiera, con independencia de su formación y aun dando muestras evidentes de su falta de cultura y de ánimo de enmienda, puede acceder a lo más alto de la estructura social. En la misma medida que la ignorancia se ha normalizado y se ha prestigiado, el conocimiento no productivo se ha desacreditado, ha perdido cualquier atisbo de ser referente social y se ha cargado de connotaciones negativas.
Seguimos considerando que fuera del saber productivo generado por los expertos, cualquier esfuerzo intelectual resulta casi incompresible para una sociedad acomodada en la confortabilidad del entretenimiento predigerido y la espectacularidad vacua. Es la propia crisis del conocimiento.
Un mal que se ha de erradicar, la ignorancia es la causante de la mayoría de los males de la sociedad.
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